YUGO Y ESTRELLA

Por José Martí

Cuando nací, sin sol, mi madre dijo:
-Flor de mi seno, Homomagno generoso,
De mí y de la creación suma y reflejo,
Pez que en ave y corcel y hombre se torna,
Mira estas dos, que con dolor te brindo,
Insignias de la vida: ve y escoge.
Este, es un yugo: quien lo acepta, goza:
Hace de manso buey, y como presta
Servicio a los eñores, duerme en paja
Calente, y tiene rica y ancha avena.
Ésta, oh misterio que de mí naciste
Cual la cumbre nació de la montaña,
Ésta, que alumbra y mata, es una estrella:
Como que riega luz, los pecadores
Huyen de quien la lleva, y en la vida,
Cual un monstruo de crímenes cargado,
Todo el que lleva luz se queda solo.
Pero el hombre que al buey sin pena imita,
Buey vuelve a ser, y en apagado bruto
La escala universal de nuevo empieza.
El que la estrella sin temor se ciñe,
Como que crea, crece!
Cuando al mundo
De su copa el licor vació ya el vivo:
Cuando, para manjar de la sangrienta
Fiesta humana, sacó contento y grave
Su propio corazón: cuando a los vientos
De Norte y Sur virtió su voz sagrada,-
La estrella como un manto, en luz lo envuelve
Se enciende, como a fiesta, el aire claro,
Y el vivo que a vivir no tuvo miedo,
Se oye que un paso más sube en la sombra!
Dame el yugo, oh mi madre, de manera
Que el puesto en él de pie, luzca en mi frente
Mejor la estrella que ilumina y mata.


CULTIVO UNA ROSA BLANCA

Por José Martí (La Habana, 1853 - Dos Rios, Cuba, 1895)

Cultivo una rosa blanca
En Junio como en Enero,
Para el amigo sincero,
Que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo,
Cardo ni ortiga cultivo

cultivo una rosa blanca.

LA ESCALERA

Por Mireya Piñeiro Ortogosa (Guantánamo, Cuba)

Guarde siempre la madera
de los bosques de algún sueño
de mariposa sin dueño
y sagas que nadie viera;
brote de ella una escalera
de tan gigante, que asombre,
para descifrar el nombre
de arcanos en la distancia,
no para alzar la arrogancia
por encima de otro hombre.

INMORTALIDAD

Por Manuel Navarro Luna (Jovellanos, Matanzas, 1894 - La Habana, Cuba, 1966)

Mientras pueda mirarse tu rostro destruido
y sobre él erigirse una lágrima fuerte;
mientras pueda la luz, tan tuya, contemplarte
iluminando el rumbo postrero de tu frente...

¡aún no será toda la muerte,
sino un poco de muerte...
¡Nada más que un poco de muerte!

Cuando llevemos tu ataúd em hombros
y em la casa se queden llorando las mujeres
y  llorando los hombres el dolor infinito
de perderte...

¡aún no será toda la muerte,
sino un poco de muerte...
¡Nada más que un poco de muerte!

Cuando ya estés debajo de la tierra
en gusanos y polvo convirtiéndote;
cuando ya estés cubierto de agua negra
hundido en la sombra para siempre...

¡aún no será toda la muerte,
sino un poco de muerte...
Nada más que un poco de muerte!

Cuando los que hoy te lloran y los que, tristes, callan
al ver cómo han caído tus oriflamas verdes,
mañana no recuerden tu juventud radiante
ni limpia frescura de tu presencia alegre...
¡Entonces sí será toda la muerte!
¡Toda la muerte...!

Pero si te has resuelto, con tu copa colmada,
a verter su licor en las zonas dolientes,
y mueres batallando por libertar al hombre
de las cadenas frías que lo hieren...

Aunque ya estés caído...
Aunque ya estés inerte...
¡Para ti no habrá muerte!

¡No habrá muerte!

Sobre o autor: Manuel Navarro Luna foi um poeta e jornalista cubano.

MÃOS

Por Pedro Du Bois (Itapema, SC)

A mão abranda: cabeça
                  entre as mãos.

Mãos brancas entrecruzam o corpo.

              Cabeça pendida
              entre as mãos.

Chora.

Mãos abarcam a sala

e se tocam em calores e frios.

BANHO

Por Pedro Du Bois (Itapema, SC)

O banho
envolve
o corpo
em espumas
                 a água retira o excesso
           do dia e recompõe o noturno
           incenso do perfume.

O corpo repete
em rito de coragem
a secagem no suave
contato da toalha.

     A água em filetes sobre o piso
     retém da impureza o dia

                   amedrontado.

MORAL

Por Pedro Du Bois (Itapema, SC)

Nas vezes em que procuro
nas fábulas
a moral: amoral a fábula
recorre ao desgosto
das circunstâncias
para provar do improvável
o restante. Revistado na entrada
descubro preconceitos dúvidas
e inverdades. A moralidade diz
o verdugo – lâmina afiada –
sustenta meu trabalho
e o povo satisfeito

na plateia.